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Saludo de monseñor Francisco Javier en el We Tripantu: KÜME TÜNNGÜN TA NIEMÜN (La paz esté con ustedes).

KÜME TÜNNGÜN TA NIEMÜN (La paz esté con ustedes).

Saludo de monseñor Francisco Javier en el We Tripantu (año nuevo mapuche)

 Hermanos en Jesucristo:

El “We Tripantu” de este año es ocasión para recordar las palabras del Papa Francisco en Maquehue dirigidas al pueblo mapuche. Significativamente la homilía comenzó saludando en su lengua: “Mari, mari” (buenos días) y «küme tünngün ta niemün” (“la paz esté con ustedes”) (Lc 24,36).

El Papa nos alabó, al decir: “Doy gracias a Dios por permitirme visitar esta linda parte de nuestro continente, la Araucanía: Tierra bendecida por el Creador con la fertilidad de inmensos campos verdes, con bosques cuajados de imponentes araucarias, sus majestuosos volcanes nevados, sus lagos y ríos llenos de vida”. Todos estamos llamados, pero de un modo particular, el pueblo mapuche, a reconocer y cuidar esta belleza que nos ha dado el Señor. “Este paisaje nos eleva a Dios y es fácil ver su mano en cada criatura. Multitud de generaciones de hombres y mujeres han amado y aman este suelo con celosa gratitud”.

En su saludo al pueblo Mapuche, el Papa reconoce que ha habido injusticias y que “la entrega de Jesús en la cruz carga con todo el pecado y el dolor de nuestros pueblos, un dolor para ser redimido”. Cristo pidió que “todos sean uno” (Jn 17,21). Sólo en Él es posible vivir en unidad, paz y justicia. “Esta unidad, clamada por Jesús, es un don que hay que pedir con insistencia por el bien de nuestra tierra y de sus hijos”.

Esta unidad, en la medida en que se funda en la verdad de Dios y del hombre, conserva y fomenta la riqueza de cada uno. El mismo pueblo mapuche tiene que defender y compartir “todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio” (Fil 4,8) en su propia originalidad recibida de los antepasados. “La unidad pedida y ofrecida por Jesús reconoce lo que cada pueblo, cada cultura está invitada a aportar en esta bendita tierra”.

El pueblo mapuche, al ser “pueblo de la tierra” está llamado al “küme mongen”, “al buen vivir, como nos lo recuerda la sabiduría ancestral del pueblo mapuche”. Su característica es una profunda religiosidad y el amor a la vida, a los niños y a la familia. Todo está referido a Dios y todo depende en definitiva de Él. La cultura occidental, que ha rechazado a Cristo como Señor del universo y de la historia, pretende imponer a todos los pueblos el totalitarismo de su ideología. Es falso que respete la diversidad, pues vemos que quiere obligarnos a todos a pensar y vivir igual en los temas más importantes.

El pueblo mapuche debe hacer prevalecer el “küme mongen”, su amor a la vida y a la familia sobre la cultura que mata al niño por nacer y destruye el matrimonio entre  un hombre y  una mujer.

 

+ Francisco Javier

Obispo de Villarrica