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Reflexión de Mons. Stegmeier: “Venga a nosotros tu reino”

 

Hermanos en Jesucristo:

 

En el último Domingo del año litúrgico, 20 de noviembre, la Iglesia celebra a Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo. Después vendrá Adviento, ocasión para contemplar la primera venida en carne del Mesías (ver 2 Jn 7) y de intensificar la gozosa espera de su segunda venida, de modo que con Cristo alcancen la gloria eterna “los que hayan esperado con amor su Manifestación” (2 Tm 4, 8).

 

Entre la primera y la segunda venida está el tiempo de la Iglesia en la realización de su misión encomendada por Cristo: “Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enseñándoles a guardar todo lo que Yo les he mandado” (Mt 28,19-20).

 

La misión de la Iglesia, asegurada por la presencia en Ella de Cristo y del Espíritu Santo, consiste en instaurar el Reino de Cristo en la tierra, hasta que se alcance la primacía del Señor en todos los ámbitos de la vida de las personas y de la entera sociedad. En efecto, “la Iglesia ha nacido con el fin de que, por la propagación del Reino de Cristo en toda la tierra, para gloria de Dios Padre, todos los hombres sean partícipes de la redención salvadora, y por su medio se ordene realmente todo el mundo hacia Cristo” (Vaticano II).

 

Cristo, Señor de la historia y Rey Universal, por medio del amor de su Corazón, ha venido ha establecer el reino eterno y universal de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, el amor y la paz.

 

La conversión de todos los pueblos a Cristo y la fidelidad a su amor de todos los creyentes harán posible este reinado aquí en este mundo y en el transcurso de nuestra historia, antes de la consumación de todas las cosas en la segunda venida en gloria y majestad del Señor al final de los tiempos.

 

Mientras no se reconozca la primacía de Cristo en todo, continuaremos siendo defraudados por las vanas promesas de una redención sin Cristo, que, como demuestra la historia, terminan volviéndose contra el mismo hombre y acrecentando la injusticia en la sociedad.

+Mons. Francisco Javier Stegmeier.

Obispo de Villarrica