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63 años de la pascua de Mons. Guido Beck, primer Vicario Apostólico de la Araucanía

Hoy 5 de marzo se cumplen 63 años de la pascua de Mons. Guido Beck, primer Vicario Apostólico de la Araucanía. Como Diócesis de Villarrica encomendamos a don Guido en la oración y en la Santa Misa, para que ya esté gozando de la presencia del Señor. A continuación compartimos una breve biografía.

Mons. Guido Beck de Ramberga (1885-1958)

Mons. Guido Beck, nació el 9 de diciembre de 1885 en Ramberga, el Palatinado del Rin. Ingresa a la orden Capuchina el año 1905, una vez terminada la licencia secundaria. Concluido sus estudios de teología es ordenado sacerdote el 20 de junio de 1910. Dos años estuvo en el convento de San Ingbert, pues decide partir como misionero a Chile, al servicio de la prefectura Apostólica de la Araucaní­a. Llegó a Valdivia el 29 de enero de 1912.

Cabe recordar que la prefectura de la Araucaní­a era un extenso territorio, que habían recibido los capuchinos bávaros de manos de los capuchinos italianos y franciscanos. Sus lí­mites abarcaban desde el río Cautín (Temuco), hasta el río Rahue (Osorno), territorio claramente delimitado por las familias mapuches de la época.

Una vez en Chile, Mons. Beck trabajó dos años en Padre las Casas y luego nueve meses en Valdivia. Adquiriendo allí los conocimientos del idioma mapuche, que era entonces requisito indispensable para el trabajo misionero. Después fue derivado a Cunco para continuar su trabajo.

El 20 de enero de 1925, el entonces, padre Guido Beck, fue nombrado Prefecto Apostólico de la AraucanÃía, en remplazo del P. Bucardo Marí­a de Roettingen.

El 4 de agosto de 1928 le fue dada la investidura Episcopal por el Arzobispo de Santiago llegando a ser así el primer vicario Apostólico de la Araucanía y Obispo Titular de Mastaura. Al dí­a siguiente el Sr. Nuncio Mons. Etorre Felici, administró la consagración episcopal, con la presencia de muchas autoridades de la época, incluyendo el embajador alemán y una importante delegación de mapuches de la Araucaní­a. El lema adoptado por Mons. Guido, fue: “Evangelizare Pauperibus Misit Me” (Me envió a evangelizar a los pobres), lema que hizo suyo hasta el final de sus dí­as.

El 25 de octubre de 1928 fue nombrado administrador Apostólico de Valdivia, culminando su trabajo en la joven diócesis el año 1932, con la realización del V Congreso Nacional Eucarístico.

El año 1948, Mons. Guido traslada la sede del Vicariato, desde San José de la Mariquina a Villarrica. Por su trabajo agotador, y cuando sus fuerzas declinaban por el pasar de los años, pidió un coadjutor a la Santa Sede, y es así­ como en el año 1956 nombra al P. Guillermo Hartl de Laufen coadjutor del Vicariato con derecho a sucesión.

La historia nos cuenta que, la fatigosa y heroica carrera por los caminos de Dios, del bondadoso Obispo de los mapuches y, al mismo tiempo, una de las grandes figuras de la Iglesia de Chile, llega a término con su muerte el 5 de marzo de 1958, en la ciudad de Villarrica, poco antes de cumplir 25 años como Obispo. Al llegar a los 83 años de vida, con un corazón agradecido, se encomienda Dios y a la Santí­sima Virgen María, dejándonos para que sigamos con su gran labor como El Buen Pastor que se preocupa de sus ovejas.

Sus obras en el entonces Vicariato, hoy Diócesis de Villarrica, hablan de su talento organizativo, su extraordinaria energí­a y constancia, y su profunda visión de la realidad del presente y del futuro. Por sobre todo resalta su preocupación por las vocaciones sacerdotales. Es así­ que, por conseguir su propio clero fundó, no sólo el Seminario Menor, sino también el Seminario Mayor, obra suya que desde sus comienzos ha servido a la Diócesis de Villarrica y todo el sur de Chile, continuando la obra de Cristo al servicio de la Iglesia.