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Reflexión de Mons. Stegmeier: Sí a la vida, No al aborto

Apreciados Hermanos:

Hoy celebramos a San Francisco de Asís, uno de los santos más conocidos y queridos. Hace un tiempo el Papa publicó una carta acerca de la ecología inspirada en San Francisco llamada “Alabado seas mi Señor”, por la maravilla del Universo, obra de su bondad, sabiduría y poder.

San Francisco ama al Señor y a la obra de sus manos, sobre todo al hombre, creado a su imagen y semejanza. El Papa dice que no “es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto… A veces se advierte una obsesión por negar toda preeminencia a la persona humana, y se lleva adelante una lucha por otras especies que no desarrollamos para defender la igual dignidad entre los seres humanos”.

Santa Teresa de Calcuta dice: “La vida de cada ser humano, que ha sido creación de Dios, es sagrada y de infinito valor, porque Él nos creado a todos nosotros, incluso al niño recién nacido. La imagen de Dios está en ese niño que aún no ha nacido”.

Si es gravísimo el aborto por las tres causales, mucho más es matar a un niño por simple decisión de su madre. Ya se ve que la actual ley era el primer paso hacia un aborto indiscriminado hasta el instante previo del nacimiento. Y solo se está a un paso del infanticidio.

Nuestra opción nunca debe ser matar, sino optar por la vida. La solución no es el aborto, sino salvar las dos vidas: la del hijo y la de la madre. Cuando una mujer aborta, también se convierte en víctima. Algo muere en ella y esa herida la acompañará siempre. La Sangre de Cristo todo lo redime y ciertamente también este pecado se perdona. Pero es obvio que lo que quiere el Señor es que cada niño concebido nazca y pueda ser la alegría para su madre.

+ Francisco Javier

Obispo de Villarrica