En una solemne liturgia presidida por Mons. Francisco Javier Stegmeier, el clero diocesano consagró el Santo Crisma y bendijo los óleos que se utilizarán en todas las comunidades durante el año. Los presbíteros reafirmaron su “Sí” al servicio de Dios y de su pueblo.

En la tarde de este Miércoles Santo, el Templo Catedral de Villarrica se convirtió en el epicentro de la fe diocesana al acoger la Misa Crismal 2026. La celebración, una de las más significativas de la Semana Santa, reunió a la totalidad del presbiterio, diáconos, religiosas y una numerosa asamblea de fieles provenientes de las 31 parroquias de la diócesis.
La jornada comenzó a las 18:00 horas con el Sacramento de la Confesión, disponiendo el corazón de la comunidad para la Eucaristía que se inició puntualmente a las 19:00 horas, presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Francisco Javier Stegmeier.

El momento más emotivo de la liturgia fue la Renovación de las Promesas Sacerdotales. Tras la homilía, el Obispo invitó a sus presbíteros a reafirmar públicamente los compromisos asumidos el día de su ordenación. Luego de un silencio sobrecogedor, los sacerdotes renovaron su voluntad de unirse más estrechamente a Cristo y de ser fieles dispensadores de los misterios de Dios.

Especial mención tuvo el reconocimiento a los años de fidelidad de los presbíteros que celebran aniversarios significativos este 2026, destacando los impresionantes 70 años de sacerdocio del P. Severiano Alcamán OFM Cap, los 60 años del P. Guido Matamala y las Bodas de Plata (25 años) del P. Carlos Mellado.

Precediendo la procesión de las ofrendas, cuatro diáconos presentaron ante el altar las grandes ánforas de vidrio con aceite de oliva. En un rito cargado de simbolismo, el Obispo consagró el Santo Crisma (mezclado con perfumes) y bendijo el Óleo de los Catecúmenos y el Óleo de los Enfermos.

Estos aceites sagrados, que ahora serán distribuidos a cada una de las parroquias, serán utilizados durante todo el año para ungir a los nuevos bautizados, fortalecer a quienes reciben la Confirmación, consagrar las manos de nuevos sacerdotes y llevar consuelo y salud a los enfermos de toda la zona diocesana.

Al finalizar la celebración, Monseñor Stegmeier agradeció la presencia de los fieles y los instó a acompañar a sus párrocos con la oración y la colaboración activa en la misión evangelizadora.

Con la Misa Crismal concluida, la Diócesis de Villarrica se dispone ahora a vivir el Triduo Pascual, que comenzará mañana Jueves Santo con la Misa de la Cena del Señor y el Lavatorio de los Pies en cada una de las comunidades de esta porción del Pueblo de Dios.
