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CORPUS CHRISTI: SIN LA EUCARISTÍA NO PODEMOS VIVIR

Hermanos en Jesucristo:

El próximo Domingo 23 de junio, la Iglesia celebra la Solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, con la finalidad de destacar la centralidad de la Eucaristía en la vida de la Iglesia y de los cristianos. Nunca comprenderemos en toda su profundidad lo que es la presencia de Cristo bajo las formas del pan y del vino consagrados en la Santa Misa. Por eso, hay que volver una y otra vez a meditar acerca de este misterio insondable.

La Iglesia y los cristianos viven de la Eucaristía, porque Ella es Cristo mismo presente en medio de nosotros. Una participación masiva, creyente y fervorosa de los fieles en la Misa dominical se traduce en una vida eclesial vigorosa, testimonial y misionera. Al revés, una pobre participación numérica, con escasa preparación doctrinal y a veces recibiendo indignamente la comunión, necesariamente trae como consecuencia un debilitamiento de la adhesión a la Iglesia y del ardor apostólico. Lamentablemente, hoy en Chile estamos en esta segunda situación y se nota.

Jesucristo dice de sí mismo: “Yo soy el Pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed” (Jn 6,35). Y Luego agrega: “El que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi Carne es verdadera comida y mi Sangre verdadera bebida. El que come mi Carne y bebe mi Sangre, permanece en mí, y Yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y Yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí” (Jn 6,35.54-57).

Según estas palabras del Señor, sólo quien se alimenta de la Eucaristía puede tener una vida cristiana saludable y vigorosa. En cambio, quien no coma de su Carne y no beba de su Sangre comienza a desnutrirse espiritualmente, se debilita y enferma mortalmente. En tal estado de salud espiritual no hay reciedumbre cristiana ni fortaleza apostólica.

La celebración del Corpus Christi es una nueva oportunidad de hacer ver a los cristianos la necesidad de renovar la vida eucarística como condición para dar frutos de vida eterna. Una manera de ayudar a los fieles a caer en la cuenta de la importancia fundamental de la Eucaristía como presencia de Cristo es propiciar instancias en las que se le pueda adorar. De hecho en los últimos años, el Espíritu Santo ha suscitado más de 6.000 Capillas de Adoración Perpetua en el mundo entero. Una de ellas está aquí en Villarrica, junto al Obispado.

Por este medio, invito a los fieles a inscribirse en un turno semanal de una hora a fin de adorar al Señor en la Eucaristía y así  “gusten y vean qué bueno es el Señor, dichoso el hombre que se acoge a Él” (Sal 34,9).

+ Francisco Javier

Obispo de Villarrica