Con paraguas, parkas y una convicción inquebrantable, cientos de fieles y ciudadanos de diversas comunas de la Diócesis se reunieron este sábado 21 de marzo para manifestarse pacíficamente en defensa de la dignidad humana desde la concepción hasta su fin natural.

VILLARRICA.– Ni las inclemencias del tiempo ni el frío del recién iniciado otoño pudieron mermar el entusiasmo de la comunidad lacustre. Puntuales, a las 10:00 de la mañana, la Costanera de Villarrica se transformó en el punto de partida de la XIII versión de la marcha “Yo Marcho por la Vida”, una iniciativa que ya es tradición en la zona lacustre y que este año estuvo marcada por hitos de profunda espiritualidad y compromiso civil.

Una jornada iniciada en oración
La jornada comenzó con un carácter profundamente orante. Antes del inicio oficial del recorrido, el Obispo de Villarrica, Mons. Francisco Javier Stegmeier, rezó dos Rosarios por la Vida en dirección al Hospital local y desde ahí hasta la costanera. En este trayecto, se pidió especialmente por las madres con embarazos vulnerables, por los niños recién nacidos y se tuvo un recuerdo orante por los niños abortados y sus madres, víctimas de este flagelo.

Animados por el canto y la locución de Pablo Cifuentes, la columna de manifestantes avanzó por las calles céntricas de la ciudad portando globos, pancartas y carteles. Entre la multitud destacaron delegaciones de colegios locales y grupos provenientes de comunas aledañas como Lanco, Panguipulli y Teodoro Schmidt, quienes viajaron para sumarse a esta fiesta de la vida.

Al llegar al frontis de la Municipalidad, punto culmine de la actividad, Monseñor Stegmeier se dirigió a los presentes desde el escenario móvil. En su alocución, el Pastor enfatizó la dignidad intrínseca de toda vida humana, señalando que en el drama del aborto existen múltiples víctimas: el bebé que pierde la vida y la madre, quien se convierte en víctima de sus propias acciones al perder la paz y la integridad.

Por su parte, el alcalde de Villarrica, don Pablo Astete, acompañó a los asistentes al interpretar una canción alusiva a la ocasión. La autoridad comunal reiteró el compromiso pro-vida de su administración, declarando que el edificio consistorial es una casa “al servicio de la defensa de la vida y la dignidad de todas las personas”.

El retorno de la Virgen
Uno de los momentos más emotivos se vivió tras el acto central, cuando una columna de decenas de peregrinos acompañó el retorno de la imagen de la Virgen del Niño por Nacer hasta su lugar habitual en el frontis del Obispado. El trayecto se realizó en un clima de recogimiento, rezando el Santo Rosario y poniendo bajo el amparo de María el futuro de los niños que están por nacer en nuestra región y el país.

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