En la Casa Pastoral San Jorge, las colaboradoras de las 31 parroquias se reunieron para reflexionar sobre las Orientaciones Pastorales y coordinar la agenda de este año, reafirmando su rol fundamental en la acogida y el servicio pastoral.

El pasado jueves 9 de abril, la Diócesis de Villarrica vivió un encuentro de comunión en la Primera Jornada Diocesana de Secretarias Parroquiales. La instancia, que tuvo lugar en la Casa San Jorge, congregó a quienes día a día son el primer contacto de los fieles con la Iglesia, con el objetivo de profundizar en su formación y fortalecer su identidad ministerial.

Formación basada en las Orientaciones Pastorales
La jornada se inició con un momento de oración, dando paso al bloque formativo liderado por el Vicario Pastoral, Padre Alejandro Gutiérrez. El tema central se basó en las Orientaciones Pastorales Diocesanas, instando a las secretarias a ser agentes activos en la misión evangelizadora desde su lugar de trabajo.
Como herramienta clave para la organización del año, se hizo entrega oficial de la Agenda Diocesana 2026. Este insumo permitirá que cada secretaría parroquial esté alineada con las fechas destacadas, festividades y encuentros que marcarán el caminar de nuestra Iglesia local durante los próximos meses.

Eucaristía: Corazón del servicio
Tras el trabajo de reflexión, las participantes se trasladaron a la Capilla Nuestra Señora de Fátima del Obispado de Villarrica. Allí celebraron la Santa Misa, la cual fue presidida por el Vicario General y asesor de las secretarias parroquiales, Pbro. Andrés Maricán Nahuelfil.
Durante la homilía, el Padre Andrés agradeció la abnegada labor de las secretarias, recordándoles que su trabajo trasciende lo administrativo, convirtiéndose en una verdadera obra de misericordia a través de la escucha y la orientación a los hermanos.

Un cierre de gratitud
La Diócesis de Villarrica eleva una oración especial por cada una de sus secretarias. Ellas son el rostro amable que recibe al que sufre, la voz que guía al que busca y las manos que sostienen el orden de nuestra vida comunitaria.
Pedimos al Señor que las siga bendiciendo con paciencia, alegría y sabiduría en su labor diaria, para que en cada llamado telefónico y en cada atención de oficina, sigan siendo un reflejo de la caridad de Cristo.
