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Reflexión de Mons. Stegmeier: “Ven, Señor Jesús”

Hermanos en Jesucristo:

El domingo 28 de noviembre damos inicio al hermoso tiempo de Adviento, marcado por la esperanza expectante y alegre de la venida salvadora de Jesús.

Es un tiempo de preparación espiritual del nacimiento del Niño Dios en el pesebre de Belén, pero es también el anhelo cristiano de la Parusía, es decir, el advenimiento glorioso de Cristo al final de los tiempos.

Si para algunos esta segunda venida es motivo de angustia y terror, asociado al “acabo de mundo”, para los cristianos es motivo de esperanza y de oración suplicante para que pronto se realice esta promesa del Señor, pues vivimos “aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo” (Tit 2,13).

Como los primeros cristianos hemos de decir: “¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús! (Ap 22,20). Es también lo que decimos en el Padre Nuestro: “Venga a nosotros tu Reino”.

El tiempo litúrgico de Adviento está caracterizado por la gracia de la esperanza y de la alegría. El Señor nos invita a la vigilancia y a la preparación espiritual de su inminente venida, pues “nadie sabe ni día y ni la hora” (Mt 24,36). Por eso nos dice Jesús: “También ustedes estén preparados, porque en el momento que no piensen, vendrá el Hijo del hombre” (Mt 24,44).

Nosotros hemos de vivir cada día pensando que hoy, en este instante, viene el Señor. Esto significa estar preparados. Adviento es el tiempo en que el Señor da esta gracia especial a través de la lectura de la Palabra de Dios, la participación en la Misa, especialmente el Domingo, la frecuente recepción del perdón de los pecados en el Sacramento de la Confesión, la invocación a la Virgen María…

También tiene que darse una actitud de austeridad respecto a las cosas de este mundo y una intensificación de la oración. El que espera está en vela. Invito a todos a que vengan a la Capilla de Adoracion Perpetua, ubicada junto al obispado y abierta las 24 horas todos los días del año. Es un lugar privilegiado para orar en presencia del Señor Jesucristo Eucarístico.

+ Francisco Javier

Obispo de Villarrica