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Reflexión de Mons. Stegmeier: “Proyecto Constitucional y nuevo paradigma social”

Hermanos en Jesucristo:

El proyecto constitucional significa en gran medida una ruptura con la institucionalidad de Chile, sobre todo en la plurinacionalidad y Autonomías Territoriales, la nueva estructura del Poder Judicial y la eliminación del Senado, entre otras cosas.

Pero más importante que lo anterior, es la pretensión de romper definitivamente con los principios cristianos que han modelado, más o menos, nuestra vida social y política. El paradigma basal aceptado por todos hasta hace unos años, aunque fuera tácitamente, era una comprensión cristiana de la persona, del matrimonio, de la familia y de la sociedad. 

Es verdad que de un tiempo a esta parte, la común cosmovisión cristiana de los habitantes de Chile ha ido sufriendo un menoscabo cada vez más acelerado y evidente. En este sentido, las ideas reflejadas en el proyecto constitucional no son nuevas y, por ello, no sorprenden. No surgen de la nada.

Lo sorprendente, quizá, ha sido lo repentino, lo rápido y lo radicalizado del cambio propuesto por el proyecto constitucional. 

En el tiempo que duró la redacción del texto, se percibió una clara animadversión de muchos convencionales hacia la religión cristiana. Recordemos que, mientras se permitieron expresiones religiosas no cristianas en el contexto de la Convención, se impidió explícitamente cualquier manifestación oficial de fe en Cristo. 

Aquí no se trata sólo de si se salvaguarda o no la libertad religiosa –que por lo demás no está suficientemente asegurada en el proyecto-, sino si se reconoce, se respeta y se promueve una cultura de raigambre cristiana. Mi parecer es que la propuesta constitucional pretende arrancar de raíz toda referencia cristiana y enraizar una cultura no cristiana. Esta es la radicalidad del cambio. 

La persona, el matrimonio, la familia y la vida social dejan de ser lo que realmente son: el fruto del amor de Dios, que ha de ser vivido y ha de crecer según su verdad, su bondad y su belleza, en una relación de justicia y paz con todos y con todo. 

+Mons. Francisco Javier Stegmeier.

Obispo de Villarrica.