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¡Teresa de los Andes, ruega por nosotros! Reflexión de Mons. Stegmeier

Hermanos en Jesucristo: 

Santa Teresa de Jesús de Los Andes está en el corazón de Chile y en el de muchos chilenos. Ella es un modelo de vida cristiana. Es un fruto de la gracia del Espíritu Santo, merecida por Cristo con su muerte y resurrección. Santa Teresa ha sido elegida por el Señor para ser instrumento de su amor en favor de los fieles, manifestado en tantas conversiones e, incluso, en milagros realizados por Dios a través de tan grande intercesora.

Para la beatificación y la canonización de Santa Teresa, el signo de Dios, de su santidad, era precisamente la existencia de milagros. Frente a esto, vale decir que la santidad no consiste en los milagros, sino en la participación de la naturaleza divina por la gracia y la caridad. Sin embargo, el milagro quiere hacer ver que Dios está presente en su creación y que tiene una providencia especial para con el hombre. El milagro se entiende como algo hecho por Dios por sobre las leyes de la naturaleza, pero no en contra de ellas.

En la Biblia hay muchos milagros obrados por el Señor a través de hombres elegidos. Así ocurre, por ejemplo, con San Pedro cuando hace caminar al tullido: “Y asiéndolo de la mano derecha, lo levantó; al instante sus pies y tobillos cobraron fuerza” (Hch 3,7). Y en general se dice: “A tal punto que aun sacaban los enfermos a las calles y los tendían en lechos y camillas, para que al pasar Pedro, siquiera su sombra cayera sobre alguno de ellos. También la gente de las ciudades en los alrededores de Jerusalén acudía trayendo enfermos y atormentados por espíritus inmundos, y todos eran sanados”  (Hch 5,15-16).

El milagro para la beatificación de Santa Teresa se remonta al año 1983 con la sanación del bombero Héctor Uribe, quien se electrocutó y quedó con nula posibilidad de vida, pues estaba clínicamente muerto. Cuando su familia pide la intercesión de Santa Teresa, los médicos advierten una recuperación inexplicable para la ciencia. Al poco tiempo, quedó sano.

Luego, el milagro para la canonización lo vivió la niña Marcela Antúnez. En el año 1988 ella se ahogó en una piscina. Estuvo más de cinco minutos sin respirar y al sacarla del agua todos la daban por muerta. Los médicos constataron una grave acumulación de ácido carbónico y un paro cardio-respiratorio, cuyas secuelas consistirían necesariamente en un grave deterioro neurológico. Después de invocar a Santa Teresa, se recuperó rápida y completamente y sin la menor secuela. Tampoco la ciencia lo puede explicar.

Que la Fiesta de Santa Teresa de Los Andes este 13 de julio nos ayude, con su intercesión y su ejemplo, a alcanzar de Cristo la gracia del Espíritu Santo de vivir siempre y en todo la voluntad del Padre.

+ Francisco Javier

Obispo de Villarrica