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3° Aniversario de la Capilla de Adoración Perpetua de Villarrica

El sábado 17 de agosto se celebró el 3° Aniversario de la Capilla de Adoración Perpetua ubicada en el Obispado de Villarrica. La jornada se llevó a cabo en la Casa Pastoral San Jorge y contó con la participación de unos 40 adoradores. Comenzó con un desayuno, seguido de dos charlas, almuerzo, Santo Rosario y Santa Misa.

La primera charla, dictada por el seminarista Roberto Mera Suazo, trató sobre la confianza en Dios a partir del pasaje bíblico de la Tempestad Calmada (Mc 4,35-41). La conclusión de los oyentes fue constatar la importancia de fortalecer la fe en las dificultades, de dejarse acompañar y de saber que este salto de confianza no es hacia el vacío sino hacia lo profundo del corazón de Dios, que es donde están las respuestas para salir de nuevo a flote. 

La segunda charla estuvo a cargo del P. Pablo Fernández Martos Montero y fue sobre el Santo Rosario, a la luz de la Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae, del Papa San Juan Pablo II.

En la ocasión se aprovechó de aclarar dudas sobre esta oración “apreciada por los santos” y se dejó en claro que es sumamente válido y bueno rezar el rosario frente al Santísimo Sacramento, porque significa “mirar a Cristo con los ojos de María”.

Se destacó además que es una oración “apreciada por los santos”; que mediante él “Dios quiere entregar a la humanidad una gran abundancia de bendiciones”; que el rosario “forma parte de la mejor y más reconocida tradición cristiana”; que en otras palabras es “acurrucarse en los brazos de la Madre y dejar que te consuele al ritmo del Ave María”; y que “quien propaga el Rosario de salva”, como lo ha dicho la Virgen en sus apariciones.

Luego de un almuerzo fraterno, se dio lugar al Santo Rosario y finalmente la Santa Misa, presidida por Mons. Francisco Javier Stegmeier, quien a la luz de las Sagradas Escrituras aseguró que “cuando un pueblo elige al Señor siempre eso trae bendición”. 

“Nosotros que estamos acá hemos optado por Jesucristo y por eso, ya decía el salmo, nuestra herencia es el Señor y también Él nos ha elegido a nosotros como herencia”, señaló.

“Entonces, nos corresponde a nosotros ser totalmente de Él. Y el Evangelio nos muestra que el camino para poder ser completamente del Señor es la infancia espiritual, es hacerse como niño, porque Él mismo ha dicho que ‘de los que son como ellos es el reino de los cielos’”, dijo.

Mons. Stegmeier explicó que “ser como niños significa que uno confía completamente en Dios, que es quien calma la tempestad. Eso es lo que uno pretende en la adoración: Primero hay que estar con Jesús, primero escucharlo a Él, y luego Él nos dirá qué hacer”.

“Nuestro mundo es muy agitado y estresante por tantas cosas a veces inútiles que se hacen. En cambio, cuando uno se pone a los pies del Señor le pide que Él nos haga ver qué cosa hay que hacer, y entonces uno hace lo que Dios quiere. Eso da tranquilidad, paz y siempre podrá uno estar tranquilo sin ese activismo que tanto caracteriza al mundo moderno”, indicó.

El Obispo de Villarrica animó a pedir a Dios “que nuestra adoración sea como la de la Virgen María: siempre pendiente del Señor en su Palabra y conformada completamente en su voluntad con lo que Dios quiere: Hágase en mí según tu Palabra”. 

“Si hay un modelo de adorador y adoradora es María Santísima – continuó el Prelado -. Que ella nos ayude siempre a permanecer a los pies del Señor y en actitud de escucha de la Palabra de Dios. Que nuestra Adoración, nuestro turno semanal, sea siempre fecundo y vaya produciendo en nosotros esos frutos de santidad que tanto quiere el Señor para el mundo. Que de esa manera podamos irradiar hoy en nuestro mundo a Jesucristo, con nuestro testimonio y palabra”. 

“Que la Eucaristía que uno adora en su turno sea para nosotros ese pan de vida que vaya animando nuestra existencia, la llene de su gracia, de su paz, de su alegría y así podamos confiarnos en la misericordia que nos tiene el Señor. Que algún día podamos gozar para siempre de esta heredad que es el Señor allá en el cielo”, concluyó Mons. Stegmeier. 

La Diócesis de Villarrica da gracias a toda la familia de adoradores por su perseverancia y Jesús Sacramentado por quedarse con nosotros. ¡Sea por siempre bendito y alabado!